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Buscabas en la tierra
Buscabas en la tierra la piedra que yo era, la enterrada, la rota, la perdida piedra que yo era. Desnuda bajo el aire colando su murmullo en la llovizna desandabas lo incierto y destinado. Desnuda alma mía... te esperaba. Reinabas en el mundo. La luz era tu sombra y me buscabas. Buscabas la piedra que yo era! No sabía entonces que en el callado corazón del tiempo dormían tus labios. Que en el centro de mi honda oscuridad de canto desterrado latía la gota de luz de tu cintura.
Gabriel Impaglione Letrarios de Utópolis
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